Déficit Atencional

Déficit AtencionalLicda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.

Es básico plantear caminos para que las potencialidades de los estudiantes encuentren un lugar donde desarrollarse plenamente y por tanto la comunicación, el diálogo y una actitud de empatía son relevantes como bases del proceso de aprendizaje, favoreciendo en todo momento los entornos de convivencia positiva, donde los mismos estudiantes inicien reconociéndose como seres únicos e irrepetibles, y puedan desde su perspectiva también reconocer y aceptar a sus compañeros de aula y las diferencias individuales.

El aula es el espacio privilegiado donde se concretan los procesos de enseñanza y aprendizaje en las dimensiones cognitivas y de actitudes, es decir, es el aula el espacio propicio donde el estudiante desarrolla sus potencialidades intelectuales, afectivas y socializadoras mediante el trabajo facilitado por el docente y que se relaciona directamente con el grupo de compañeros y compañeras que le acompañan.

Para lograr lo anterior, el niño y la niña junto con el docente requieren necesariamente de una aula rica de estímulos, donde se le permita mirar, tocar, imitar e inventar, donde igualmente se le escuche, se le entienda y se le valore como persona; necesitan sentirse seguros y confiados y esto solo lo da un ambiente estable, planificado y sobre todo muy humanizado donde los contenidos mismos tomen valor desde la cotidianidad de ellos y ellas.

Esto sin duda alguna le permitirá al estudiante construir su propia identidad, su proyecto de vida, su desarrollo como persona, le permitirá aprender a ser y esto le llevará ha convivir, de modo tal que sea partícipe de la diversidad.

El docente debe dar respuesta a los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje con una atención más individualizada, con sistemas de detección y tratamiento de las particularidades de cada alumno y alumna, deberá emplear metodologías para una atención más eficaz de la diversidad. Sin lugar a duda contamos con grandes carencias y limitantes, empero, el maestro deberá ingeniárselas y buscar apoyo de los padres y madres de la familia, de la dirección y de diferentes grupos de profesionales; todo esto para que le permitan flexibilizar la organización de tiempos y horarios, la relación directa con la familia y por supuesto la capacitación permanente que le permita estar renovando sus conocimientos y compartiendo con otros afines las diferentes experiencias.

El maestro de por sí se ha caracterizado por su creatividad ante la resolución de diferentes conflictos, desde siempre ha trabajado en ocasiones con grandes limitantes de recursos, materiales y demás y ha salido adelante, sobre todo por el gran sentido de responsabilidad y honestidad ante sus discentes y ha comprendido que ser maestro es más que ser un funcionario de una institución, que esta profesión encarna un sentido de humanidad y servicio social y que su fin último son los educandos.

Para atender la diversidad como debe hacerse el profesional en educación deberá tomar en cuenta los siguientes criterios:

1- Plantear un ambiente que favorezca la libertad en donde el niño y la niña puedan conocer su propia imagen, que puedan expresarse, que puedan elegir y decidir.

2- El niño y la niña necesitan ser tratados con justicia y respeto, necesitan sentirse queridos y escuchados en sus necesidades.

3- Necesitan aprender a vivir valores básicos y universales que facilitan la convivencia humana, tales como: igualdad, libertad, justicia y yo diría ante todo que tolerancia, aceptación y respeto.

4- Romper con la idea de que lo diverso son aquellos casos que hay que diagnosticar ante una situación particular, más bien, entender la diversidad como lo natural.

5- Es de gran importancia crear un clima afectivo (recordemos que lo afectivo es lo efectivo). La diversidad afectiva y emocional es el primer ámbito en que somos diversos.

6- Un clima afectivo propicia la posibilidad de disfrutar con el propio esfuerzo en el proceso personal del aprendizaje y le permite al estudiante accesar a sus compañeros y compañeras como personas diversas respetándolas y entendiéndolas como son.

7- La escuela lúdica, divertida debe apropiarse nuevamente del sentir de los maestros.

8- Lo lúdico, lo divertido no es incompatible con la responsabilidad, todo lo contrario, precisamente por medio del juego podemos cultivar valores importantes como la responsabilidad, la honestidad, la sinceridad. Podemos enfrentar al estudiante a la resolución de conflictos y aceptar el error o equivocación, esto preparándolo ante cualquier fracaso.

De ahí la importancia y necesidad de no etiquetar a los niños o niñas que presentan algún tipo de necesidad educativa especial, como por ejemplo el trastorno del Déficit Atencional, pues actualmente es la diversidad lo que impera, lo natural, lo cotidiano; no existen por tanto dos seres exactamente iguales.

Dos son los ejes principales sobre los que incide el déficit de atención e hiperactividad:

- El déficit de atención.
- El de hiperactividad e impulsividad.

En el mayor número de los casos se suelen presentar en estos niños de manera conjunta mezclándose las características de algunas de las anteriormente mencionadas. Esto nos lleva a una incoherencia que está fundamentada más que nada en el error de la denominación de Déficit de Atención por hiperactividad, incoherencia que se debe a que hasta hace relativamente pocos años, se consideraba que sólo existían niños que presentaban los dos síntomas.

Los niños hiperactivos poseen una conducta que está basada más que nada en tres aspectos claves: es desatento, tiene un nivel de actividad muy grande, y por último poseen éstos una falta de autocontrol excesiva.

Así, del primer aspecto podemos señalar que hay toda una serie de características, de esta forma, los alumnos desatentos se caracterizan en sus conductas como:

- No terminan las tareas que empiezan.
- Cometen muchos errores.
- No se centran en los juegos.
- Muchas veces parecen no escuchar cuando se le habla directamente.
- Tienen dificultades para organizarse.
- Evitan las tareas que requieran esfuerzo.
- Muy a menudo pierden cosas que necesita.
- Se distraen con cualquier cosa.
- Son descuidados en las actividades.

Podemos decir al respecto, que las tareas escolares requieren dos tipos de atención: la atención selectiva (seleccionar un estímulo entre otros), o atención continua (mantener la atención ante un mismo estímulo durante un tiempo prolongado). Teniendo en cuenta esto, el proceso que influye en que el niño no complete sus tareas bien podría ser el siguiente: si la tarea es lo suficientemente novedosa, el rendimiento inicial podría ser bueno deteriorándose a medida que la tarea se vuelve monótona. Mantener la atención en estas condiciones durante mucho tiempo requiere un esfuerzo grande que estos alumnos no son capaces de mantener o realizar, lo que les lleva a abandonar la tarea o trabajo.

La atención del niño hiperactivo suele ser muy dispersa y alterarse con cualquier estímulo. Podemos decir, no obstante que el niño hiperactivo no puede establecer de forma correcta un orden de prioridades entre los estímulos que se le presenten.

De esta forma, en el ámbito educativo, la situación que se dará en el mayor de los casos será aquella en la que el profesor observará como al poco rato de iniciar su atención en la tarea, levanta la vista al frente, se dispersa con los demás compañeros que van y vienen y se pone a conversar con el compañero cercano.

Respecto al apartado que concierne a la hiperactividad entendida como excesiva actividad motora que sobrepasa los límites de la normalidad para su edad y su nivel madurativo, y que se manifiesta normalmente por una necesidad de moverse continuamente y a esto va añadido un bajo nivel de autocontrol emocional y corporal.

Algunos de los ejes fundamentales en los que se basaría, o clasificaría de forma general esta hiperactividad serían:

- Movimientos constantes de pies y manos.
- Se levanta constantemente.
- Corretea por todos lados.
- Le cuesta jugar a actividades tranquilas.
- Está activado como si tuviera un motor.
- Habla en exceso.

En muchos casos, sobre todo en niños a partir de los 9 años, la hiperactividad motriz en el aula ya no se manifiesta con carreras, subirse a las mesas o levantarse constantemente del asiento, sino que estas actitudes son sustituidas por excusas constantes para ponerse de pie, preguntarle una cosa a un compañero, ir a buscar algo al bulto, o hacerle punta al lápiz. Así, podemos decir, que mientras duran los primeros años sobre todo en los tres primeros años de escolaridad los niños aprenden a sujetarse en sus asientos descargándose a través de una infinidad de movimientos más finos como: rascarse la cara, estirarse el labio, cambiar constantemente de mano para apoyar la cabeza, juguetear con la goma y lápiz, estirarse la ropa, rascarse el ojo, sentarse sobre uno u otro pie, o volverse a hablar con el de al lado.

En las niñas, que podemos decir que poseen una hiperactividad motriz que aunque parezca exagerada respecto a su sexo y edad, siempre es más ligera que la de los niños, es más frecuente este movimiento más fino y constante. En muchas ocasiones la hiperactividad motriz pasa desapercibida a la sombra de los varones de apariencia mucho más descontrolados.

¿Qué hacer ante esto?:

- Proporcionarles modelos adecuados de conducta tranquila y reposada.
- Hacerles tomar conciencia de sus dificultades para estar sentado.
- Ayudarles a evitar las situaciones que le causan descontrol mientras no pueda controlarlas.
- Exigirles autocontrol en la medida de sus posibilidades reales.
- Entrenarles en autocontrol utilizando autorregistros o videos que le permitan valorar sus progresos.

Cuando hablamos de la conducta impulsiva, podemos decir, que la impulsividad comportamental, más ligada a la falta de control motriz y emocional que lleva al niño hiperactivo a actuar sin evaluar las consecuencias de sus acciones llevado por un deseo de gratificación inmediata. Existen niños hiperactivos comportamentalmente muy impulsivos mientras que enfrentados a una tarea que les recuerda a las escolares, se muestran más que como niños impulsivos, como desatentos.

Los niños cuyas conductas son impulsivas parecen funcionar con un lema: DESEO Y ACTUO.

Cuando hablamos de la impulsividad tenemos tres directrices:

- Se precipita en responder antes de que se hayan completado las preguntas.
- Tiene dificultades para guardar turno.
- Suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros.

En cierta forma podemos llegar incluso a decir, que la impulsividad conductual está de este modo muy relacionada con el grado de control a la tolerancia, de otra manera, con el umbral a partir del que un niño es capaz de valorar una experiencia como frustrante.

Otro aspecto importante en el desarrollo del autocontrol emocional de estos niños es la educación en la autonomía, aspecto muy ligado a la impulsividad cognitiva de la siguiente manera: la conducta impulsiva junto con la falta de conciencia del riesgo les hace más propensos a los accidentes.

El niño hiperactivo carece de reflexividad y madurez suficiente para analizar eficazmente una situación real y mucho menos hipotética, por tanto su conducta resulta normalmente inmadura. Aquí debemos tener en cuenta dentro del ámbito educativo, que manteniendo un buen equilibrio entre las necesidades de un mayor control de los padres sobre el hijo hiperactivo en comparación con sus hermanos y la necesidad de educarle en la autonomía, evitando caer en una sobreprotección excesiva que limitará su desarrollo y agravaría su problema.

Cuando nos referimos al niño hiperactivo, resulta muy complejo definirlo, pues principalmente, debido a la exhaustiva relación de conductas que se podrían encuadrar bajo la denominación del término hiperactividad. Algunos autores la definen como una pauta infantil persistente que se caracteriza por la inquietud y falta de atención excesiva. Con mucha frecuencia se suelen utilizar términos sinónimos, para referirse a ella: hipercinesia, conducta hiperkinética, disfunción cerebral mínima, impulsividad. Las pautas pues, que los caracterizan son: inestabilidad, turbulencia, impulsividad, falta de atención, excitabilidad, rendimiento escolar deficiente.

Los comportamientos fundamentales que destacan en el ámbito educativo son:

- MOVIMIENTO CORPORAL EXCESIVO: Retorcerse, moverse, tirarse al suelo, deambular, saltos, tropezar, inclinar el cuerpo estando sentado, correr...

- IMPULSIVIDAD: Rapidez en la realización de tareas, no evalúa estímulos, no planea resultados, no planea estrategias...

- ATENCIÓN DISPERSA: No atiende instrucciones o atiende durante escasos momentos; no se concentra más de unos escasos momentos; no termina las tareas escolares; abandona inmediatamente la tarea.

- VARIABILIDAD: Inconsistencia en la calidad de sus tareas; conducta impredecible.

- EMOTIVIDAD: Rabietas temperamentales; lloros incontrolados; otros estallidos emocionales.

- COORDINACIÓN VISOMOTRIZ POBRE: Dificultades en escritura recortado, modelado, copia, etc. (sin equilibrio y con notoria torpeza).

- DIFICULTADES ARITMÉTICAS: Errores en el cálculo (inexactitud).

- LECTURA DEFICIENTE: Comisión de errores típicos lectoescritura; otros...

- MEMORIA ESCASA: Olvido de instrucciones, temas, datos; dificultades para retener información; memoria inmediata pobre; memoria mediata pobre...

- TENDENCIA AL FRACASO: Abandono de la tarea; remiso en la reiniciación de actividades; pensamientos autodevaluativos...



ALGUNAS TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN



PARA LOS EJERCICIOS DE ATENCIÓN-CONCENTRACIÓN:


Realizar fichas de trabajo atractivas y sugerentes para el alumno en las que la tarea consista en discriminar visualmente estímulos gráficos. El contenido de ese material de trabajo debe ser sustancialmente al propio contenido de las asignaturas escolares de forma que el alumno se sienta motivado a la tarea por su novedad y por su grado de dificultad asequible a sus capacidades.

De igual manera, es muy importante que dichos ejercicios no se conviertan en una mera tarea rutinaria y mecánica sino que deben introducirse verbalizaciones en la realización de actividades atencionales señalando (expresión oral) la secuencialidad de las operaciones involucradas en los ejercicios realizados con el objeto de poder establecer más sólidamente el entrenamiento en atención-concentración.

Algunos tipos de actividades validos pueden ser:

- Ejercicios de discriminación visual.
- Razonamiento verbal.
- Razonamiento lógico.
- Completar frases.
- Sinónimos-antónimos.
- Ordenación de conceptos.
- Seguir series.
- Problemas-acertijos.
- Localizar las características.
- Otros.

JUEGOS EDUCATIVOS:

Todos aquellos juegos considerados como tranquilos, deben utilizarse como actividad terapéutica para administrárselos a los alumnos hiperactivos. Deben diseñarse aquellas situaciones que propicien, fomenten y estimulen la necesidad y autosatisfacción del propio juego tranquilo (en el patio, en la clase, en horario flexible, en una clase de apoyo...).

Algunos juegos calificados como inductores de tranquilidad son los siguientes:

- Palabras que empiecen por ...
- Rompecabezas y puzzles.
- Seguir laberintos (en el suelo y en la pizarra).
- El parchís.
- Juego de cartas.
- Audiciones musicales.
- Ejercicios de respiración.
- Mirarse en el espejo.
- Concentrarse ante un determinado estímulo (mirar durante algunos minutos a un mural, a un objeto).
- Experimentar sensaciones.
- Juego de construcciones.
- Escribir a máquina.
- Observar detalles.
- Cerrar los ojos y concentrarse.

Todas estas actividades deben constituir el contenido de las sesiones de trabajo escolar destinadas específicamente a entrenar al alumno, a permanecer tranquilo realizando una determinada actividad las cuales en este caso resultarán muy atractivas para ellos.

Sin embargo, es común que muchas personas se muestran indiferentes ante el diagnóstico del D.A., considerándolo como simplemente una característica propia de la infancia. Otros consideran que quizás es una "moda", una forma de justificar la falta de control de los padres de la disciplina de sus hijos, o bien la incapacidad de los educadores para enseñar.

Pero la verdad es que el D.A. es un trastorno real que ha tenido todo un desarrollo histórico y que su existencia tiene una base científica. Ha sido descrito desde diferentes perspectivas y su nombre ha venido variando de acuerdo al enfoque de los estudios y la época.

Como el trastorno parecía tener un origen a nivel cerebral se le dieron varios nombres tales como "Disfunción Cerebral Mínima”. Posteriormente los estudios clínicos retomaron la búsqueda de una mejor descripción de los problemas de comportamiento. El enfoque de comportamientos tales como la hiperactividad dio origen al nombre "Síndrome del Niño Hiperactivo". Es en los años 70 cuando los estudios determinaron la igualdad en importancia no solo de la impulsividad sino también de la atención, las investigaciones pasaron del estudio del nivel de actividad al estudio de la naturaleza de la de la atención, los diferentes tipos y la relación de estos con el trastorno.

En esta etapa se le llamo Déficit Atencional (con hiperactividad y sin hiperactividad) estudios consecuentes dejaron claro que la impulsividad y la hiperactividad estaban altamente relacionados uno con otro sugiriendo con ello que formaban un solo problema relacionado con la incapacidad para controlar e inhibir comportamientos.

Hoy en día médicos, psicólogos, psiquiatras, psicopedagógos y otros especialistas creen que el Déficit Atencional consiste en tres problemas prioritarios relacionados con la habilidad de la persona para controlar el comportamiento: dificultad para sostener la atención, control de impulsos o inhibición de los mismos y actividad excesiva.

Lo importante del caso es dejar claro que el D.A. no es un trastorno nuevo, es algo que se ha sido motivo de interés para la investigación a partir de la importancia que este tiene en la vida de la persona.

Para demostrar la existencia del D.A. como un trastorno algunos científicos lograron demostrar que:

- Aparece desde temprana edad.
- Se puede diferenciar claramente de la conducta de un niño que no tiene el trastorno.
- Las conductas se dan en muchas situaciones, no necesariamente en todas.
- La capacidad del niño se ve afectada para responder efectivamente a las demandas del medio según su edad.
- Han sido conductas persistentes en su desarrollo.
- Su comportamiento no es el resultado únicamente de la influencia del ambiente.
- Esta relacionado con anormalidades en el funcionamiento y desarrollo a nivel cerebral.
- Esta asociado a otros factores biológicos que pueden afectar el desarrollo y funcionamiento del cerebro (genéticos etc.).

Muchas conductas están relacionadas a la dificultad para inhibir el comportamiento, organizarse, autocontrolarse y poder planificar o mirar hacia adelante. Hay que tomar en cuenta que el joven o niño con D.A. desafortunadamente tiende a presentar además algunos problemas asociados como: sociabilidad, comportamiento, problemas de aprendizaje y problemas emocionales. Estas características son las que van a interferir de manera significativa en el comportamiento diario del niño o adolescente frente a las demandas sociales, educativas y familiares.

Es importante entonces comprender que no todas las personas con D.A. presentan las mismas características, existen diferentes tipos y diferentes grados de intensidad así como problemas asociados.

En síntesis se puede señalar que es un trastorno que se caracteriza por tres síntomas nucleares: falta de atención, hiperactividad (aumento de la actividad motora), e impulsividad. Estos tres síntomas no necesariamente tienen que estar todos presentes a la vez. Los síntomas se pueden presentar en un amplio espectro: pueden ir desde muy leves hasta altamente severos.

El Síndrome de Déficit Atencional, también conocido como SDA, es una alteración de ciertas funciones cerebrales que apoyan las capacidades de aprendizaje y manejo de los impulsos; es de origen neurobiológico, y se presenta en algunos niños / jóvenes en tres áreas específicas: capacidad de concentración, capacidad de control de impulsos y en algunos casos, en el nivel de actividad.

Los padres y madres de familia deben ir identificando las conductas de su hijo(a) en particular para así tener una mayor comprensión de su comportamiento de tal manera que sea capaz de discriminar cuáles de sus conductas pueden remitir a su trastorno.

Una de las cosas que más inquieta a los padres de familia, es el sentir que en algunos momentos se pierde el control de la situación. Quizás muchas conductas parecen sin sentido y es entonces donde se cuestiona el adulto " ¿QUÉ HACER? Cuando se creía haber avanzado mucho de pronto siente una sensación de que retrocedió... Tal vez el deseo de muchos es que exista una receta perfecta que le asegure un resultado positivo en toda situación. Sin embrago la realidad es otra pues en cada situación intervienen muchos factores, aquí lo más importante es tener una intervención CREATIVA y EFECTIVA…


Los ingredientes fundamentales para lograrlo son:

- Aceptación del diagnóstico.
- Control sobre el tratamiento.
- Suficiente conocimiento para lograr comprensión.
- Autoconocimiento de nuestro comportamiento en el rol de padres.
- Detección de las conductas problemáticas.
- Manejo efectivo de límites.
- Técnica efectiva para la resolución de problemas.
- Comunicación asertiva.

Lo más importante ante cualquier intervención (situación) es la ACTITUD. Sin importar el valor de la información y lo efectiva, la actitud de la persona ante la información es fundamental para lograr la efectividad de su aplicación.

Es necesario que los padres tengan una actitud POSITIVA, de manera que vean la situación como una manera de crecer como personas y no más bien decaer. "Toda experiencia en la vida lleva explícito un aprendizaje."

Después de que los padres reciben el diagnóstico sobre Déficit Atencional de su hijo(a) quedan muchas inquietudes al respecto y tanto el padre como la madre en muchos casos toman actitudes diferentes que van a influir de manera importante a la hora de una intervención.

Algunos cuestionamientos que se hacen los padres podrían ser:

¿Será este diagnóstico confiable?
¿Será mi hijo(a) capaz de ser profesional?
¿Estaré haciendo lo correcto al darle tratamiento farmacológico?
¿He sido yo el culpable a partir de mi carácter o X situación...?

Estos y muchos otros se hacen después de un diagnóstico, por eso es muy importante informarse bien de lo que es el D.A. Entre más se conozca del tema más seguridad se va a sentir para controlar la situación y por ende la intervención va a ser más efectiva.

Muchos padres toman la actitud de buscar uno y otro diagnóstico en busca de otra respuesta encontrando al final la misma. Al no tener información clara sus expectativas ante el diagnóstico es muy negativa en cuanto al futuro de su hijo y por desconocimiento del tema se culpan del trastorno sin conocer el origen fisiológico del mismo.

Si el médico recomienda el uso del tratamiento farmacológico es importante que en este sentido se informe adecuadamente al respecto. El médico es la persona más indicada para retomar este aspecto. Es necesario consultar con el médico todas las dudas en cuanto al uso del fármaco; dosis, efectos, mayor información del mismo y evacuar las consultas necesarias, a fin de tener más tranquilidad y confianza.

Una sana relación de los padres y su actitud ante la situación es fundamental si se desea una efectiva intervención, para ello es necesario expectativas claras y realistas, aceptación, y sobre todo apoyo y acuerdo mutuo.

Para una intervención efectiva se debe valorar la posición y cuestionar si una o ambas actitudes (de los padres) esta siendo un obstáculo para el manejo efectivo de la situación en casa.

Recuerde que todo es un proceso y que es muy importante tener expectativas realistas sobre la aplicación de cualquier intervención. Lo importante es evaluar su eficiencia encontrando los pro y los contra para retomar el problema. En el momento en que los padres estén dispuestos a enfrentar la situación o la problemática; se debe tener en cuenta que es prioritario un adecuado manejo de límites (definidos, aplicados y congruentes entre ambos padres), sin los cuales no se podrá lograr mucho.

Manejo de límites:

Un ingrediente básico en la relación con un niño con D.A. es el manejo efectivo de límites. Quizás es de las tareas que más se les dificulta a los padres, la realidad es que la tarea no es fácil principalmente con el niño o joven hiperactivo sin embargo no es imposible. El ambiente familiar se torna menos negativo si los padres cuentan con un manejo efectivo de límites y también se protege la autoestima del niño / joven quien por lo general la tiene lastimada por un manejo inefectivo de disciplina.

Amar a los hijos, es sinónimo de manejar su disciplina esto es fundamental para una relación positiva. Algunas personas con D.A. tienen dificultades para controlarse, organizarse, planear y pensar antes de actuar. El problema no es saber que hacer, el conocimiento esta el problema es saber CÓMO hacerlo.

Es fundamental tomar en cuenta que particularmente con los adolescentes el negociar es la mejor formula para establecer las reglas y sus consecuencias. Hacer a los jóvenes y niños participes de la situación los compromete y los hace asumir con mejor actitud las consecuencias.

Por esto es necesario que al tomar medidas de disciplina con los hijos e hijos se tomen en cuenta estos principios.

Principios básicos para el manejo de la disciplina:

- Déle a su hijo (a) retroalimentación y consecuencias inmediatas sobre su comportamiento.
- Retroalimente con frecuencia acerca de su comportamiento.
- Use consecuencias efectivas.
- Use el incentivo antes del castigo.
- Sea consistente.
- Actúe pero no sobre actúe.
- Planee antes la solución ante un problema.
- Tenga presente la perspectiva del D.A.
- No personalice el problema de su hijo(a).
- Practique el perdonar.

Sobre todo es válido tratar de establecer y mantener una buena comunicación. Se debe evaluar la efectividad y calidad de la comunicación que existe con el hijo(a). En el caso de los niños y jóvenes con D.A. se debe tener clara la perspectiva del trastorno que sirve de obstáculo aún más en la comunicación.

Para establecer una relación positiva es necesario que exista una buena comunicación. Los padres deben tener una actitud activa al escuchar principalmente a los adolescentes, para esto es necesario: tratar de entender lo que el otro me dice desde su punto de vista y ser capaz de comunicarle lo que entendí. De esta manera el que escucha no es una persona que simplemente en silencio reafirma lo que el otro le dice.

La comunicación asertiva es la que permite el expresar lo que se piensa y se cree en forma clara y directa. El objetivo es guiar y brindar una base que le permita al hijo(a) tomar decisiones correctas. En este tipo de comunicación los padres deben ser firmes y claros en las reglas pero a la vez comprensivos de manera que se mantiene el respecto a la dignidad del otro.

Para una comunicación efectiva recordemos algunos principios:

- No ofrecer grandes sermones cuando habla con el hijo (a) es básico ser concreto.
- Mirar (a) a los ojos cuando le habla.
- Asegurarse de que entendió lo que se le dijo.
- Evitar las críticas y reproches cuando se le habla.
- No expresar lo que quiere que NO haga, señale lo que quiere que haga.
- Cuando le cuenten algo sobre sus amigos no tomar una actitud de juzgador y crítico.
- Escuchar cuando le hablan no adelantarse a hacer conclusiones.
- Escuche con interés cuando le habla de lo que a él le interesa.
- No argumente si ya ha tomado una medida disciplinaria escúchelo con actitud positiva pero sea firme.
- Para una comunicación asertiva se necesita fundamentalmente: paciencia, tiempo y autocontrol.


Lo importante es que los padres se sientan bien, ya que si están bien consigo mismo y los demás, quienes están a su alrededor se sentirán bien. Poseer una actitud más positiva menos tensa y con mayor probabilidad de responder positivamente a cualquier situación que se les presente, ayudará muchísimo a la realidad del niño o del joven.


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